Los visitantes extranjeros fueron los primeros en descubrir que viajar a Suiza era algo así como viajar a una Europa en miniatura.

Viajar a Suiza es viajar a una Europa en miniatura
Folleto de Ginebra

Para muchos de esos visitantes les sorprendió encontrarse con que Europa les aguardaba «in corpore» en la misma Suiza.

Cualquiera que haya deambulado por la Rivera Suiza, a lo largo de la orilla, entre Ginebra y Montreux, puede proclamar que se ha sentido como si estuviese en Francia. Al día siguiente en la Suiza del sur, se encontrará con Italia le será dado brindar por ello con un vaso de Chianti en algún «grotto», desde el cual se domine el lago de Lugano.

En las regiones del noroeste, se hallará sumergido plenamente en la cultura germana. El que lo desee puede realizar en una sola jornada todo este recorrido europeo.

Durante unas vacaciones en Suiza, solo hay una regla: hacer lo que te de la gana. Se puede ir por la mañana de compras por alguna de las calles mas famosas de Europa, por la tarde ir a esquiar o hacer esquí acuático y aún queda tiempo para asistir a una cena o ir al teatro.

En Suiza los extremos se tocan con facilidad ya que, simplemente no existen, no hay espacio para mantener las distancias.

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